Mallorca, aislados a toda costa

A pesar de su tamaño, sorprende saber que en Mallorca se puede conducir durante horas sin ver el mar,… ni pasar más de una vez por el mismo sitio. Y además, sobre un territorio montañoso, escarpado y boscoso, con tramos en los que debes prescindir del vértigo por aquello de permanecer razonablemente con las cuatro ruedas de tu clásico sobre el asfalto.

La Sierra de la Tramontana, que domina la isla, esta rodeada por tramos de carreteras locales que llegan hasta atalayas, sobre horizontes que parecen salidos de la Odisea. Es un terreno para buenos fotógrafos, buenos viajeros,… y buenos conductores.

Pero claro, el mar es quien manda en Mallorca y lo hace con esas joyas talladas en los acantilados: Las calas. Estas pequeñas radas protegen playas casi secretas, de una belleza casi excesiva. Visitaremos algunas que nos salen al camino, cuando más oportuno sea cortar el contacto.

Pero Mallorca es una isla tan viva que no se pueden pasar por alto ciertas cosas; no todo va a ser conducir, sobre todo cuando nos esperan mercados locales donde no es preciso comprar nada para disfrutar de una hora bulliciosa y alegre, aunque mas de una artesanía local nos tiente con su calidad, gracia y estilo.

Port Andraixt, Alcudia, Pollensa, Formentor, todas marcadas por una cultura que suma influencias latinas, africanas, griegas y del rosellón. Y hasta – en Valldemosa – con el eco del teclado de Chopin, abriendo nuevos caminos a la música.

portada mallorcatour mallorca 1tour mallorca 2DSCF6856