Pirineos. Cuatro idiomas entre dos mares

Esta cordillera de 400 Kilómetros que nace y muere en mares tan diferentes como el Atlántico y el Mediterráneo (y aun no se ha decidido en cual de ellos nace y muere) fue durante siglos un muro de separación en el que España y Francia se daban la espalda. Y hoy se ha convertido en un espacio natural de tanto valor ecológico y paisajístico, que ambos países colaboran en su protección, olvidando sus fronteras para dedicarse a conservar este gran tesoro compartido.

Gracias a esta decisión inteligente, podemos hoy trazar una ruta en la que nuestros clásicos van a poder llegar a algunos de los escenarios de alta montaña mejor conservados y, de paso, podremos entender como existe una verdadera cultura pirenaica, a pesar de que en su territorio se hablan cuatro idiomas: vascuence, castellano, francés y catalán.

Desde Perpignan, en Cataluña, hasta Behovia en Euzkadi, la vertiente Española de los Pirineos es, sucesivamente y de Este a Oeste; catalana, aragonesa, navarra y vasca. Esto enriquece no solo la cultura sino que ha creado una sana rivalidad interregional para ver quien cuida más el Pirineo. Y claro, quien gana es precisamente todo el Pirineo.

Carreteras a escala limitada, pero de firme impecable que nos introducen en cada valle, a veces hasta las cumbres divisorias y otras hasta las cercanías de circos glaciares, con ríos que bajan despeñados desde casi 3000 metros y lagos (ibones) como turquesas engastadas en la roca.

Como toda frontera, el Pirineo esta cargado de historia; desde que Aníbal lo atravesó para atacar Roma, hasta que Napoleón lo hizo en dirección contraria. Por eso tiene su propio románico en San Vicente de Tahull y los pueblos medievales responden al carácter de sus cuatro diferentes regiones, que, por cierto, también compiten en hospitalidad. Lo comprobaremos en cada hotel, cada restaurante y hasta en cada cruce del camino.

Acostumbrados a vivir rodeados por la inmensidad de los montes, en el Pirineo siempre tienes la sensación de que sus gentes están esperando que tengas la mas mínima dificultad para echarte una mano. Y se agradece.

¿Curvas? Todas, por eso hemos previsto etapas cortas que no fatiguen a pilotos y máquinas. Y porque el Pirineo hay que saborearlo con calma; Es mucha cordillera la que tenemos por delante.

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